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Estrés y cortisol, descubre los adaptógenos para regularles

Indice

Definicion de los adaptogénos

Los adaptógenos mejoran el estado defensivo inmunitario, y muy especialmente frente a las infecciones por virus. Por su acción inmunomoduladora están indicados en el tratamiento y la prevención de enfermedades crónicas y degenerativas, y también en casos de cáncer.

Los adaptógenos han de cumplir con los siguientes criterios:

  • Su acción es general y no específica, actuando a través de numerosos factores del metabolismo.
  • Tienen un efecto tónico, normalizador y regulador, independientemente de los problemas de salud que se presenten.
  • La sustancia no ha de tener ningún efecto secundario y no provocar alteraciones fisiológicas.

¿Sabías que ¼ de las medicinas que consumes provienen directamente de derivados de las plantas? Además 4 de cada 5 personas que viven en el planeta usan a las plantas para curarse, y dentro de esos usos tradicionales, aún existen muchos nuevos y futuros descubrimientos de nuevas medicinas. De acuerdo con la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cerca de 53 mil plantas con flor se usan como medicina en el mundo. Las plantas y las hierbas proporcionan nutrientes especiales que ayudan al cuerpo a alcanzar un rendimiento óptimo tanto mental como físico.

Un adaptógeno, es decir una planta con propiedades adaptógenas es cualquier sustancia capaz de incrementar las facetas de la salud:

Energía Inteligencia Biológica Organización (función y estructura) Por definición, un adaptógeno no debe causar efectos secundarios, debe tener efecto modulador, no puede causar adicción y debe transferir sus propiedades de supervivencia a quien lo ingiere. La diferencia con un nutracéutico es que su aporte terapéutico va más allá del aporte de sustratos bioquímicos indispensables para la vida al también aportar la información vital al organismo.

Las plantas con propiedades adaptógenas, en el ámbito de los deportes, y de las competencias de atletismo pueden aportar una gran fuerza y una resistencia física sin igual a los deportistas. El término fue creado para describir un grupo de sustancias naturales que tienen unas propiedades muy especiales.

Los adaptógenas son sustancias que ayudan al cuerpo humano a adaptarse a condiciones de estrés interno y/o estrés externo. Son sustancias que logran que el cuerpo pueda resistir situaciones de estrés que normalmente afectarían el funcionamiento de todo el organismo de manera negativa.

Los adaptógenas no se parecen en nada a las sustancias estimulantes (no son estimulantes) como por ejemplo la cafeína, guaraná o efedrina. Los adaptógenas (o las plantas adaptógenas) son sustancias que ayudan al cuerpo a lograr un balance óptimo de las energías internas. Es decir, no se trata de meros estimulantes (de sistema nervioso o metabólico, por ejemplo).

Glándulas suprarrenales

Al hablar de las plantas adaptógenas también tenemos que hablar de las plantas suprarrenales.

Las suprarrenales son unas glándulas que son unas glándulas que están justo arriba de los riñones. Las glándulas suprarrenales son dos estructuras retroperitoneales, la derecha de forma piramidal​ y la izquierda de forma semilunar, ambas están situadas encima de los riñones. Su función consiste en regular las respuestas al estrés, a través de la síntesis de corticosteroides (principalmente cortisol) y catecolaminas (sobre todo adrenalina).

Esta glándula es realmente la glándula que adapta el cuerpo, que lo adapta diariamente frente al estrés, o los obstáculos de nuestro día a día. Esta glándula tan pequeña tiene unas actividades increíbles, en la corteza suprarrenal se producen ciertas hormonas que son los glucocorticoides. El cortisol regula el ciclo que nos hace despertar por la mañana. Cuando sale el sol las glándulas disparan cortisol y después envían señales al celebro para abrir los ojos.

Cada persona tiene dos glándulas suprarrenales, que pueden dividirse en dos partes: la porción externa, denominada corteza suprarrenal; y la porción interna, que recibe el nombre de médula suprarrenal. La corteza suprarrenal es la responsable de crear tres tipos diferentes de hormonas: mineralocorticoides que conservan el sodio en el cuerpo, glucocorticoides que aumentan los niveles de glucosa en sangre y gonadocorticoides que regulan las hormonas sexuales como el estrógeno.

La corteza y la médula suprarrenales están envueltas en una cápsula adiposa que forma una capa protectora alrededor de la glándula suprarrenal. La corteza suprarrenal es esencial para nuestra supervivencia; si ésta dejara de funcionar correctamente es muy probable que se produjera un colapso y la muerte, ya que controla los procesos metabólicos básicos para la vida.

Por su parte, la médula suprarrenal, que se encuentra dentro de la corteza suprarrenal en el centro de la glándula, es la encargada de secretar las “hormonas del estrés”, como la adrenalina y la noradrenalina. Veamos con más detalle en qué consisten y cuáles son las funciones de éstas y otras hormonas producidas en las glándulas suprarrenales.

El colesterol bueno es importante para el buen funcionamiento de las glándulas suprarrenales.

  • Aldosterona

La aldosterona es una hormona mineralocorticoide producida por la zona glomerular de la corteza suprarrenal y desempeña un papel central en la regulación de la presión arterial y ciertos electrolitos (sodio y potasio).

Esta hormona envía señales a los riñones, lo que hace que los éstos absorban más sodio en el torrente sanguíneo y liberen potasio en la orina.

Esto significa que la aldosterona también ayuda a regular el pH de la sangre al controlar los niveles de electrolitos en la sangre.

  • DHEA y esteroides androgénicos

La DHEA y los esteroides androgénicos son producidos por la zona reticular de la corteza suprarrenal, y son hormonas precursoras que se convierten en los ovarios en hormonas femeninas (estrógenos) y en los testículos en hormonas masculinas (andrógenos).

Sin embargo, los ovarios y los testículos producen estrógenos y andrógenos en cantidades mucho mayores.

  • Adrenalina y noradrenalina

La médula suprarrenal controla las hormonas que inician la respuesta de lucha o huida. Las principales hormonas secretadas por la médula suprarrenal incluyen epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina), que tienen funciones similares.

Entre otras funciones, estas hormonas son capaces de aumentar la frecuencia cardíaca y la fuerza de las contracciones cardíacas, aumentar el flujo sanguíneo a los músculos y el cerebro, relajar los músculos lisos de las vías respiratorias y ayudar al metabolismo de la glucosa (azúcar).

También controlan la compresión de los vasos sanguíneos (vasoconstricción), lo que ayuda a mantener la presión arterial y a aumentarla en respuesta al estrés. Al igual que otras hormonas producidas por las glándulas suprarrenales, la adrenalina y la noradrenalina a menudo se activan en situaciones de estrés físico y emocional cuando el cuerpo necesita recursos y energía adicionales para soportar una tensión inusual.

  • Hormonas de las glándulas suprarrenales

El papel de las glándulas suprarrenales en nuestro cuerpo es liberar ciertas hormonas directamente en el torrente sanguíneo, muchas de las cuales tienen que ver con la forma en que el cuerpo responde al estrés, y como hemos comentado anteriormente, algunas son vitales para la supervivencia.

Ambas partes de las glándulas suprarrenales, la corteza y la médula suprarrenales, realizan funciones distintas y separadas, y cada zona de la corteza suprarrenal segrega una hormona específica. Las glándula suprarrenales son una parte intrincada del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Actúa como el termostato del cuerpo y detecta la mayoría de los elementos fisiológicos importantes involucrados en la homeostasis, enviando señales para corregir las variaciones dañinas percibidas.

Se conecta directamente a la glándula pituitaria, que esencialmente recoge las órdenes del hipotálamo y envía señales a varios órganos y glándulas, incluidas las glándulas suprarrenales, para llevar a cabo estas órdenes.

Una amplia gama de hormonas, incluidos estrógenos, adrenalina y cortisol, son producidas por las glándulas suprarrenales. Una de las actividades principales del cortisol es aumentar la glucosa disponible para el sistema nervioso al descomponer las proteínas y las grasas en glucosa en el hígado, ayudando a bloquear la absorción de glucosa en otros tejidos además del sistema nervioso central.

El cortisol también tiene poderosas acciones antiinflamatorias y antialérgicas, y disminuye las actividades del sistema inmune para reducir las condiciones de inflamación.

Otra de las funciones más importantes de las glándulas suprarrenales es la respuesta de lucha o huida. Cuando una persona está estresada o asustada, la glándula suprarrenal libera un torrente de hormonas, como la adrenalina y el cortisol, y éstas aumentan la frecuencia cardíaca, elevan la presión arterial, aumentan los suministros de energía, agudizan la concentración y ralentizan otros procesos corporales para que el cuerpo pueda escapar o combatir una amenaza.

Sin embargo, una respuesta excesiva al estrés puede ser contraproducente. El exceso de exposición a las hormonas del estrés de la glándula suprarrenal puede causar ansiedad, depresión, problemas digestivos, dolores de cabeza, enfermedades cardíacas, problemas para dormir, aumento de peso y deterioro de la memoria y la concentración. A continuación, se exponen los trastornos más comunes relacionados con un exceso de producción de hormonas suprarrenales.

 

  • Activación simpática y parasimpática

La mayoría de los órganos están controlados por el sistema nervioso simpático y el parasimpático. A veces ambos tienen efectos opuestos en el mismo órgano. Por ejemplo, el sistema simpático aumenta la presión arterial mientras que el parasimpático la disminuye. En general, ambos sistemas trabajan juntos para garantizar que el cuerpo responda adecuadamente a las diferentes situaciones.

El sistema nervioso se encarga de controlar el cuerpo. El centro neurálgico del sistema nervioso central es el cerebro, que unido a la médula espinal y al resto de nervios del cuerpo, se encarga de mandar y recibir señales para regular la actividad del organismo.  Cuando hacemos que se muevan nuestras extremidades, estamos usando el sistema nervioso central, que se encarga principalmente de nuestras funciones conscientes.

Pero nuestro sistema nervioso se encarga de muchas tareas corporales sin que nosotros tengamos consciencia de ello. Al responsable le llamamos sistema nervioso autónomo, el sistema nervioso que actúa al márgen de nuestra voluntad o consciencia.

El sistema nervioso simpático prepara el cuerpo para situaciones que requieren estado de alerta o fuerza, como situaciones que despiertan temor, ira, emoción o vergüenza (situaciones de «lucha o huida»). En este tipo de situaciones, el sistema nervioso simpático estimula los músculos cardíacos para aumentar la frecuencia cardíaca, dilata los bronquios de los pulmones (incrementa la retención de oxígeno) y causa la dilatación de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón y los músculos esqueléticos (aumentando el suministro de sangre).

La médula suprarrenal es estimulada para liberar epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina), lo que a su vez aumenta la tasa metabólica de las células y estimula al hígado para que libere glucosa en la sangre. Las glándulas sudoríparas se preparan para producir sudor. Además, el sistema nervioso simpático reduce la actividad de otras funciones corporales que son menos importantes en emergencias, como la digestión y la micción.

El sistema nervioso parasimpático está activo durante los períodos de digestión y descanso. Estimula la producción de enzimas digestivas y estimula los procesos de digestión, micción y defecación. Reduce la presión arterial y las frecuencias cardíaca y respiratoria, y conserva la energía mediante la relajación y el descanso.

En resumen, el simpático es aquel que activamos y el parasimpático el involuntario. No se autorregula. Si entramos en estrés, solo lo podemos relajar nosotros mismos a través de estos dos sistemas.

El Cortisol

El cortisol es una hormona glucocorticoide producida por la zona fasciculada que juega varios papeles importantes en el cuerpo. Ayuda a controlar el uso del cuerpo de grasas, proteínas y carbohidratos; suprime la inflamación; regula la presión sanguínea; aumenta el azúcar en la sangre; y también puede disminuir la formación de hueso. Esta hormona también controla el ciclo de sueño y vigilia, y se libera en momentos de estrés para ayudar al cuerpo a obtener un impulso de energía y manejar mejor una situación de emergencia.

Fuera de las situaciones de estrés, la función del cortisol es intervenir en la regulación de la glucemia, incrementar la tasa metabólica orgánica, por tanto, la vigilia. Para el correcto desempeño del día a día. El cortisol tiene también función sobre el control hidroelectrolítico, siendo leve su efecto en condiciones normales. Tiene un efecto modulador de la respuesta inmune e inflamatoria regulando a ambas a la baja.

Las glándulas suprarrenales producen hormonas en respuesta a las señales de la glándula pituitaria en el cerebro, que reacciona a las señales del hipotálamo. Esto se conoce como el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Para que la glándula suprarrenal produzca cortisol, ocurre lo siguiente: primero, el hipotálamo produce hormona liberadora de corticotropina (CRH) que estimula la glándula pituitaria a secretar hormona adrenocorticotropa (ACTH).

Después, la hormona ACTH estimula las glándulas suprarrenales para producir y liberar cortisol en sangre (si hay demasiado o muy poco cortisol, estas glándulas cambian respectivamente la cantidad de CRH y ACTH que se libera, en lo que se conoce como un circuito de retroalimentación negativa). La producción excesiva de cortisol puede ocurrir a partir de nódulos en la glándula suprarrenal o la producción excesiva de ACTH a partir de un tumor en la glándula pituitaria u otra fuente.

¿Como saber si tengo un cortisol alto?

Según cual sea el nivel de exceso de cortisol en sangre, el paciente presentará una sintomatología u otra. Seguidamente, mostramos cuáles son los síntomas de cortisol alto físicos y psicológicos más comunes:

Síntomas físicos

  • Aumento de peso y grasa, sobre todo, alrededor de la zona abdominal, los hombros y la cara.
  • Propensión a aparición de hematomas.
  • Acné.
  • Heridas que sanan lentamente.
  • Menstruación irregular o ausencia de esta.
  • Cansancio constante.
  • Tensión alta.
  • Debilidad muscular.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolor de espalda.
  • Disfunción eréctil.
  • Diabetes tipo 2.
  • Colesterol y triglicéridos altos.

Síntomas psicológicos

  • Sensibilidad constante, aunque no haya motivos.
  • Irritabilidad.
  • Ansiedad.
  • Depresión leve.
  • Sentimientos de ira.

¿Cuales son las causas de un cortisol alto?

Tener el cortisol alto se conoce médicamente como hipercortisolismo o síndrome de Cushing. Aunque no es una enfermedad muy común, su aparición puede deberse al consumo en exceso de medicamentos corticoesteroides. Generalmente, quien sufre de esta enfermedad tiende a tener sobrepeso, ya que el descontrol de esta hormona favorece la concentración de grasa, sobre todo, en la parte media del cuerpo.

El exceso de cortisol en sangre puede ser consecuencia de diversos motivos. A continuación, te mostramos cuáles son las causas del cortisol alto:

  • Estrés: el cortisol es conocido como la hormona del estrés y se produce en nuestro cuerpo a modo de mecanismo de defensa para ayudarlo a reaccionar en momentos de tensión física o emocional. Cuando sucede, se bloquean las funciones de esta hormona haciendo que se segregue en exceso.
  • Uso de medicamentos corticoesteroides: el consumo de fármacos corticoesteroides orales o inyectables de manera prolongada y en dosis elevadas puede derivar en el padecimiento del síndrome de Cushing exógeno, es decir, niveles altos de cortisol en sangre debido a una causa externa. Ese tipo de medicamentos imitan la acción del cortisol en el cuerpo y se suelen recetar para el tratamiento de algunas enfermedades como el cáncer, el asma, el dolor articular, la artritis o la enfermedad intestinal.
  • Adenoma hipofisiario: es un tumor benigno en la glándula hipófisis causa una superproducción de adrenocorticotrofina (ACTH), hormona segregada desde la hipófisis en el cerebro y que regula la producción de cortisol. Esto al mismo tiempo provoca una producción mayor de cortisol. Esta es la causa más frecuente del síndrome de Cushing endógeno, es decir, cuando los niveles altos de cortisol en sangre son consecuencia de una producción excesiva del propio cuerpo.
  • Problemas en las glándulas suprarrenales: algunos trastornos de las glándulas suprarrenales, como el adenoma suprarrenal (tumor no canceroso) o los carcinomas adrenocorticales (tumores cancerosos) pueden causar el exceso de cortisol.
  • Tumor ectópico: aunque no es muy frecuente, a veces un tumor presente en otras partes del cuerpo, como el páncreas, la tiroides, los pulmones o el timo puede causar que la hormona ACTH se segregue en exceso y, por consiguiente, se produzca el síndrome de Cushing.
  • Factores hereditarios: es posible que en algunos casos, las personas hereden la tendencia a desarrollar un tumor en las glándulas endocrinas, lo cual acabaría elevando los niveles de cortisol en sangre.

¿Como bajar el cortisol?

A continuación, veremos varias estrategias, de todo tipo, que se han mostrado efectivas, en mayor o menor medida, para controlar los niveles de cortisol.

  1. Dejar la cafeína

No es una sorpresa el decir que la cafeína pone nervioso, pero lo que sí puede resultar un tanto más interesante es cómo influye en los niveles de cortisol.

Esta sustancia, presente en el café, el té o, incluso, en el chocolate negro, hace que suban los niveles de cortisol de forma abrupta y los mantiene durante horas. Esto se traduce en estar nervioso durante más tiempo y de golpe.

La forma más eficaz para evitar este efecto es, simplemente, reducir el consumo de bebidas con esta sustancia o, dejar la cafeína completamente. En caso de que se crea que se sufre una adicción a la cafeína, lo más recomendable es acudir a un profesional.

  1. Buena higiene del sueño

Irse a dormir de forma irregular, sin horarios establecidos, es algo terriblemente perjudicial para nuestra salud física y mental, además de que es un factor que incrementa los niveles de cortisol.

Tener una buena higiene del sueño consiste entre otras cosas en dormirunas ocho horas cada día (menos en las personas de la tercera edad, que duermen menos) y, preferiblemente, acostarse entre las diez y las doce de la noche, ayuda en estabilizar los niveles de cortisol.

  1. Relajación

Si hablamos de cómo reducir una hormona relacionada con la ansiedad, queda claro que no se pueden ignorar las técnicas de relajación. La relajación se puede llevar de múltiples formas, ya sea con yoga o simplemente meditando.

Da igual la forma concreta en que se trate de inducir este relax, lo importante es que sirva para calmar mente y cuerpo y, consecuentemente, adquirir un mayor bienestar.

Para aquellos que les cueste relajarse con este tipo de técnicas, siempre tienen la opción de escuchar música, aunque ¡cuidado! no todo género es válido. Lo recomendable es escuchar sonidos ambientales relajantes o música clásica.

  1. Hacer ejercicio

El ejercicio siempre es una muy buena opción para poder disfrutar de un gran bienestar. No es de extrañar que en el lenguaje popular hayan dichos que insinúan una relación sólida entre la salud mental y la física, siendo el más conocido el de ‘mente sana en cuerpo sano’.

Hacer deporte ayuda a regular los niveles de cortisol, lo cual se traduce en una reducción de la ansiedad. Además, el ejercicio físico hace que se libere serotonina y dopamina a nivel cerebral, sustancias también relacionadas con un bienestar emocional.

El ejercicio no hace falta que sea muy intenso. Basta con dar una caminadita de media hora al día, aunque acudir a un gimnasio o apuntarse a actividades dirigidas como boxeo, body pump o spinning son muy formas para reducir la hormona del cortisol.

  1. Organizarse el tiempo

Un estilo de vida desorganizado es la principal causa de vivir constantemente estresado. Es por ello por lo que resulta algo verdaderamente necesario el intentar poner orden a nuestras vidas. Organizarse el tiempo, cumplir con los plazos y tratar de tener unos horarios más o menos bien establecidos otorgan a nuestras vidas de estructura y, por lo tanto, hacen que la incertidumbre sea menos frecuente.

El cortisol, como hormona del estrés que es, aparece ante situaciones que no sabemos cómo van a evolucionar. Es un mecanismo evolutivo que sirve para tratar de activarnos frente una amenaza y encontrarle una solución a corto plazo. Sin embargo, este mecanismo es totalmente perjudicial si nos hace vivir todo el rato estresados. Es por ello por lo que, en la medida en que se pueda, si podemos acabar con esta anarquía horaria, haremos que no se active este mecanismo y no sufriremos tanto estrés.

  1. Averiguar qué es lo que nos preocupa

Todo el mundo tiene sus preocupaciones, con las cuales convive y, en la medida en que puede, trata de hacerles frente. Sin embargo, a veces nos resulta más cómodo no hacer nada contra ello, pese a que nos desgasta emocionalmente.

Para mejorar nuestra salud, podemos tomar dos estrategias. La primera sería la de tratar de despreocuparse, especialmente si es algo que no podemos cambiar. Sin embargo, si es posible combatirlo, busquemos qué es exactamente y enfrentémonos a ello. Ante este tipo de situaciones, lo recomendado siempre es acudir a un psicólogo, quien nos ayudará a obtener las estrategias eficaces para poder hacer frente a la situación de forma sana.

  1. Ashwagandha

La ashwagandha, cuyo nombre científico es Withania somniferaes una planta procedente de la medicina tradicional hindú.

En los últimos años se ha estudiado la efectividad de esta planta sobre el control de los niveles de cortisol, llegando a la conclusión de que, posiblemente, sea eficaz para reducir estos niveles y, consecuentemente, reducir el estrés. Independientemente de cuál sea su eficacia real, hasta el momento se ha estado recomendando no solamente para reducir el estrés y la ansiedad como remedio natural, sino también para bajar la tensión sanguínea asociada a trastornos de ansiedad.

 

La ashwagandha es ampliamente prescrita para ayudar a las personas con fatiga adrenal, trastorno de la salud que aparece cuando el cuerpo se ve sometido a un estrés constante.

La fatiga adrenal (también llamada fatiga suprarrenal) se produce cuando las glándulas suprarrenales funcionan por debajo del nivel necesario, normalmente debido a un estrés intenso y prolongado, o a infecciones agudas o crónicas. Sus principales síntomas son la fatiga y el letargo constantes, aun habiendo descansado. También la ansiedad, depresión, insomnio, confusión mental, baja función tiroidea, antojos de sal, disminución de la libido, etc.

El sistema hormonal responde al estrés a través de las glándulas suprarrenales y la tiroides. Si la tiroides no funciona bien es probable que nos sintamos fatigados. La ashwagandha ayuda a equilibrar los sistemas de respuesta hormonales, ayudando a regular el estado de ánimo, equilibrar las hormonas, y reforzar el sistema inmunológico.

Las personas que sufren fatiga suprarrenal tienen diferentes niveles de cortisol, dependiendo de la hora del día y otros factores. Tomar ashwagandha regularmente parece prevenir o reducir la pérdida de cortisol, lo que ayuda al individuo a tener más energía.

Hay que ser conscientes que la ashwagandha tiene componentes biológicamente activos que pueden ayudar a restablecer el equilibrio hormonal y ayudar a las personas a sentirse mejor, pero recuperarse de la fatiga adrenal lleva tiempo.

En etapas más avanzadas de la fatiga adrenal las personas a menudo encuentran que la ashwagandha estimula su sistema demasiado, por lo que debe utilizarse con precaución y sólo con el apoyo de un profesional de la salud experimentado.

Algunas personas lo utilizan para mejorar la salud cognitiva, alegando que les ayuda a pensar mejor. Otros lo utilizan para aliviar el dolor y la hinchazón. Ashwagandha también es útil para los trastornos del estado de ánimo y la pérdida de memoria.

Pero por lo que es cada vez más popular es por ser una planta con propiedades adaptógenas ayudando a nuestro cuerpo a lidiar con el estrés. De ahí su uso por personas que se sienten fatigadas y buscan mejorar su vitalidad. En combinación con la respiración y la dieta adecuadas, ashwagandha puede reducir los síntomas de ansiedad.

También se utiliza en champús y acondicionadores para estimular los folículos pilosos y mantener la salud del pelo. Al mejorar la circulación sanguínea en el cuero cabelludo y activar los folículos pilosos, acelera el crecimiento del cabello. También combate la alopecia androgénica ayudando a mejorar la calvicie prematura.

Siendo el estrés una de las principales causas de la caída del cabello en hombres y mujeres la ashwagandha controla la caída del cabello mediante la regulación de los niveles de cortisol en el cuerpo.

8. Suma ‘Pfaffia Paniculata’

Una de las plantas con mayor reputación en el Brasil, utilizada como afrodisiaca, antidiabética y como una excelente fuente de energía. Tradicionalmente la planta del ginseng brasileño ha sido empleada para el tratamiento de enfermedades ligadas a problemas del sistema inmunológico como la Leucemia, el Síndrome de Fatiga Crónica o el Cáncer. Numerosos estudios afirman que posee propiedades energizantes, mayores aun que el Ginseng Coreano o Ginseng Siberiano. Este tipo de Ginseng se considera que es el mejor para la mujer debido a que no posee efectos testosterogenicos como el Ginseng común, además de ser más efectivo.

La Suma brasilera, fue denominada como Ginseng Brasilero por los habitantes japoneses de Brasil. Está considerado como un adaptógeno y cuenta con gran reputación debido a sus propiedades oxigenantes, también se le ha denominado como el “secreto de Rusia”, porque se conoce que fue empleada por los atletas rusos durante las olimpiadas para aumentar la resistencia y las capacidades de los músculos, sin los efectos adversos de los esteroides. Esta planta cuenta con dos hormonas vegetales que según investigaciones se ha comprobado que son precursoras de la producción de estrógeno y que tienen la capacidad de aliviar los síntomas de la menopausia, estas son el estigmasterol y el sitosterol.

El Ginseng Brasileño ha sido utilizado generalmente por recolectores de los bosques, además de ser empleado como remedio para una gran variedad de dolencias, gracias a esto obtuvo el apodo de “para todo” lo que significa “para todo”. En la actualidad es utilizado como un potenciador de la energía y debido a su sabor parecido al de la vainilla es fácilmente ingerido por personas con sensibilidad a los sabores amargos o con gustos un poco exigentes.

Por lo general en la medicina tradicional occidental son utilizadas las raíces secas enteras, en polvo o cortadas. Varias de las maneras en las que se prepara son: como extracto líquido, decocción de té, capsulas de polvo de la raíz, o simplemente se espolvorea la raíz sobre las bebidas o comidas.

Se han realizado estudios con animales donde suministrando pfaffia en pequeñas dosis han aumentado el oxígeno celular y mejora en la eyaculación. Además, según estudios en ratas se ha descubierto que son inhibidores de algún tipo de tumor.

Este tipo de sustancia se ha consumido en ocasiones por deportistas de élite para mejorar su rendimiento en la actividad, pero actualmente las asociaciones mundiales de antidopaje y diferentes ligas han clausurado su consumo ya que al contener ecdisteroides (totalmente naturales) es ilegal.

En la industria farmacéutica puedes encontrar varios tipos de fármacos que contienen pfaffia en pequeñas dosis. Este tipo de medicamentos que contienen este tipo de aditivos son distribuidos por grandes marcas para suministrarse en gimnasios, centros deportivos y de alto rendimiento.

Regulador hormonal (de la DHEA)

  • La raíz de Pfaffia contiene unos fitoesteroles llamados sitosterol y stigmasterol que actúan como reguladores hormonales. Han demostrado su eficacia clínica y mejoría sintomática en síndrome pre-menstrual, dismenorrea, infertilidad, hemorra- gias uterinas, osteoporosis, menopausia, así mismo disminuir los efectos secundarios de los anticonceptivos orales.
  • Mejora el funcionamiento cardíaco
    • Efecto cardioprotector: la beta-ecdisona y los ecdisteroides tienen actividad anabólica a nivel muscular y cardiaco, mejorando la contractilidad miorcárdica.
    • Disminuyen las arritmias, estabilizando las membranas de las células cardíacas. Reducen la necrosis miocárdica durante el infarto experimental y promueven efectos de separación de la zona necrótica.
    • Disminuye la tensión arterial. Sus fitoesteroles ayudan a reducir los niveles elevados de colesterol.
  • Regulador del sistema inmunológico
    • El germanio activa los macrófagos e incrementa la producción de las NK (natural killer). Las células NK son componentes importantes en la defensa inmu- nitaria no específica. Estas células no destruyen los microorganismos patógenos directamente, tienen una función más relacionada con la destrucción de células infectadas o que puedan ser cancerígenas.

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