Múltiples beneficios de la Moringa oleifera sobre la salud

Gracias al recobrado interés de la comunidad científica en la fitomedicina, existen diversos estudios que comprueban las propiedades medicinales de diversas plantas usadas durante siglos en la medicina tradicional. Una de estas plantas es la moringa. De acuerdo con el sistema médico tradicional de la India, el Ayurveda, la moringa es capaz de prevenir hasta 300 enfermedades.

La Moringa oleífera es un árbol de rápido crecimiento procedente del norte de la India, Pakistán y Nepal. Sin embargo, debido a su adaptabilidad, hoy en día se encuentra distribuida en diversas áreas de Oriente Medio, África y Asia. Así como también regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur.

Este árbol también es conocido en español con el nombre de árbol de baqueta o árbol milagroso; y como drumstick tree o horseradish tree en inglés. La moringa puede alcanzar hasta los 12 metros de altura y todas sus partes (hojas, semillas, raíces y flores) son aptas para consumo humano y animal.

La moringa a través de la historia

Los antiguos egipcios empleaban el aceite de moringa en el cuidado de la piel y lo valoraban por su valor cosmético. A pesar de no haber ganado popularidad entre romanos y griegos, el cultivo y consumo de la moringa se mantuvo a lo largo de la historia en sus áreas de origen debido a sus propiedades medicinales.

Fue apenas en la década de los 90 que la moringa captó el interés científico y empezaron los estudios acerca de sus beneficios. Inicialmente, se estudió su potencial en el tratamiento y la clarificación del agua y, posteriormente, se abordaron su propiedades medicinales y nutricionales.

Una planta con un elevado valor nutricional

Dentro de los componentes bioactivos de la moringa encontramos vitaminas, carotenoides, polifenoles y flavonoides. Así como también ácidos fenólicos, alcaloides, isotiocianatos, taninos, saponinas y oxalatos.

Es raro que una sola planta contenga muchos nutrientes esenciales y, además, en grandes cantidades. Sin embargo, la moringa tiene un contenido elevado en comparación con otros alimentos.

Las hojas de Moringa contienen más vitamina A que las zanahorias, más calcio que leche y más hierro que espinacas. Asimismo, contienen más vitamina C que las naranjas y más potasio que los plátanos. Por si esto fuera poco, su calidad proteica rivaliza con la de la leche y los huevos.

Adicionalmente, las hojas de moringa pueden consumirse frescas o cocidas e incluso pueden ser almacenadas en polvo durante meses sin necesidad de refrigeración; sin que exista una pérdida de su valor nutricional. Gracias a estas cualidades, la moringa es una fuente de comida prometedora, en especial durante períodos de sequía en las zonas tropicales.

 

Propiedades medicinales de la Moringa
 

Como mencionamos previamente, las hojas de moringa son ricas en proteínas y minerales. Además, gracias a su acción antioxidante y la gran variedad de fitoquímicos que posee, la moringa tiene un amplio historial en la medicina tradicional.

La moringa ha sido empleada durante siglos como tratamiento natural de diversas dolencias. Enfermedades de la piel, patologías genito-urinarias, hipertensión y diabetes son sólo algunas de ellas.

Tradicionalmente la moringa también se usa para estimular el sistema inmunológico, tratar enfermedades parasitarias, infecciones, anemia y malestares estomacales. Asimismo, las semillas de moringa ayudan al tratamiento del agua, debido a que sedimentan impurezas.

Acción antioxidante

Se han realizado diversos estudios in vitro comprobando la acción antioxidante de los fitoquímicos presentes en las hojas de moringa. Entre ellos, un estudio en el que extractos de hoja de moringa inhibieron cerca del 90 % de la peroxidación de ácido linoleico y, además, contribuyeron a la eliminación de radicales libres de manera dosis dependiente.

Por otro lado, un estudio con roedores encontró que el efecto antioxidante de las hojas de moringa era similar al obtenido con la vitamina E. En dicho estudio, el consumo de moringa por parte del grupo experimental evitó un incremento en los valores de peroxidación lipídica, así como un descenso en la concentración de glutatión y en la actividad de superóxido dismutasa y catalasa. Estos últimos tres, elementos claves en la defensa antioxidante de nuestro cuerpo.

En consecuencia, se considera que el consumo de moringa tiene un efecto protector contra enfermedades inducidas por estrés oxidativo gracias a su acción antioxidante.

Propiedades antiinflamatorias e inmuno-moduladoras

Estudios in vitro e in vivo en modelos animales han demostrado las propiedades antiinflamatorias de las hojas de moringa. El extracto de esta planta impide la producción de óxido nítrico (NO) en macrófagos tratados con lipopolisacáridos.

Asimismo, también inhibe la producción de citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-6 e IL-8. Además, los isotiocianatos de la moringa reducen la expresión de genes relacionados con el proceso inflamatorio y disminuyen la producción de marcadores inflamatorios.

Finalmente, el efecto inmunomodulador de la moringa se debe a que esta planta medicinal incrementa de manera significativa el conteo de glóbulos blancos y el porcentaje de neutrófilos e inmunoglobulinas en plasma. Lo que sugiere la estimulación tanto nivel celular como humoral en la respuesta inmunitaria, gracias a su acción.

Efecto hipoglucémico e hipolipídico

La evidencia científica disponible hasta el momento indica que varios componentes aislados de las hojas de moringa pueden estar involucrados en la homeostasis de la glucosa y, por ello, contribuir al tratamiento de la diabetes.

Entre los fitoquímicos presentes en esta planta, los isotiocianatos son de gran interés. Aunque se requieren más estudios científicos al respecto, estos fitocomponentes parecen reducir la resistencia a la insulina y la mejorar la gluconeogénesis hepática.

Del mismo modo, los ácidos fenólicos y los flavonoides de la moringa pueden contribuir a la regulación de la glucosa y excreción de lípidos debido a su acción sobre diversas vías de señalización celular en el páncreas, el hígado, el músculo esquelético y el tejido adiposo blanco.

Protección renal y hepática

De acuerdo con resultados histológicos en experimentos animales, el consumo de hojas de moringa produjo una mejoría en los daños renales y hepáticos inducidos por el consumo de fármacos.

Igualmente, la moringa también puede ser beneficiosa en la reducción de daños hepáticos secundarios al consumo de una dieta alta en grasas. Debido a esto, puede resultar una herramienta útil en la prevención del hígado graso no alcohólico.

Acción anticancerígena

Como mencionamos previamente, el consumo de moringa tiene un efecto antioxidante beneficioso ante el estrés oxidativo. Los daños oxidativos en el ADN se asocian con el desarrollo de cáncer y enfermedades degenerativas.

Además, la moringa tiene un efecto antiproliferativo en las células cancerosas asociado a la inducción de apoptosis y cambios morfológicos. Las propiedades pro-apoptóticas y citotóxicas de esta planta contribuyen a la inhibición del crecimiento de células tumorales.

Asimismo, el extracto de moringa está asociado a un incremento significativo en la expresión de la proteína p53. Entre los diferentes estudios realizados dentro del campo de la quimioprevención, los beneficios de la moringa han sido comprobados en células de cáncer de pulmón, hígado y leucemia.

Por consiguiente, este remedio milenario ayurvédico puede ser un gran candidato terapéutico para el tratamiento alternativo del cáncer.

Bibliografía y enlaces de interés

Si les ha gustado nuestro artículo y quieren saber más datos interesantes acerca de la moringa, no dejen de consultar la siguiente bibliografía:

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