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El Tulsi como panacea en la prevención y tratamiento del cáncer

Como hemos mencionado previamente, el tulsi es, por excelencia, una de las múltiples hierbas empleadas dentro de la tradición Ayurveda como remedio natural para el tratamiento de diversas enfermedades.

En ese articulo, queremos destacar los efectos terapéuticos que genera esta planta a nivel oncológico. Gracias a sus fitocomponentes, el tulsi puede ejercer una acción quimiopreventiva y, de igual forma, puede contribuir en las distintas fases del tratamiento oncológico.

Un referente en la tradición de la India

A pesar de ser popularmente conocida como Tulsi (en hindi y sánscrito), Albahaca Sagrada/Morada (español) o, incluso, Holy Basil (en inglés); el nombre científico de esta planta es Ocimum sanctum. Aunque también se encuentra como Ocimum tenuiflorum.

Se caracteriza por ser un arbusto fragante, localizado en regiones semitropicales y tropicales a nivel mundial. Además, suele ser cultivado de manera particular en toda la India debido a sus aplicaciones médicas y religiosas.

Dentro de la tradición ayurveda, el tulsi es considerado como un protector y un elixir de vida, ya que se le atribuye la propiedad de promover la longevidad. Asimismo, ha sido usado durante cientos de años de manera individual o en combinación con otras plantas para el tratamiento de diversas enfermedades dentro de los sistemas de medicina tradicional occidentales en la India, Sri Lanka, Nepal, Malasia e Indonesia.

Resfriados comunes, dolores de cabeza, inflamación y malestares estomacales son algunas de las afecciones en las que el uso del tulsi resulta provechoso de acuerdo con antiguos textos ayurvédicos. No obstante, también se emplea para el tratamiento de algunos casos de envenenamiento, enfermedades cardíacas y malaria.

Aunque las hojas suelen ser las más utilizadas, todas las partes del tulsi tienen un gran potencial terapéutico y cada día, las aplicaciones modernas de este remedio natural reciben más interés a nivel global. Entre los fitoquímicos responsables de sus múltiples beneficios, se encuentran componentes activos como el eugenol, luteonina, carvacrol, apigenina y muchos otros.

Propiedades terapéuticas a nivel oncológico

En los últimos tiempos se ha incrementado el uso de terapias alternativas y abordajes médicos complementarios – como lo son las terapias naturales –, en la prevención oncológica. De igual manera, estas terapias han demostrado ser útiles en la reducción de efectos adversos derivados del empleo de fármacos en el tratamiento convencional contra el cáncer.

Existen estudios científicos realizados in vivo e in vitro que demuestran las propiedades quimiopreventivas, anticancerígenas y radioprotectoras del tulsi. A continuación, comentaremos un poco más acerca de los efectos y los mecanismos de acción de esta planta medicinal desde un punto de vista oncológico.

Efectos quimiopreventivos

Se entiende por quimioprevención el conjunto de medidas dietéticas y terapéuticas orientadas, como su nombre lo indica, a la prevención del cáncer. Sin embargo, estas medidas también tienen como objetivo retrasar la aparición y promover la remisión del proceso de carcinogénesis.

Las medidas quimiopreventivas se caracterizan por el empleo de agentes no tóxicos. Dentro de ellas, resulta común el uso de componentes dietéticos de origen natural capaces de modificar el proceso de carcinogénesis en sus 3 etapas decisivas: iniciación, promoción y progresión. Una de las cosas que hace tan especial al tulsi como herramienta anticancerígena, es la influencia que ejerce esta planta en todas las etapas del desarrollo del cáncer, tal y como se detallará seguidamente.

Prevención en carcinogénesis a nivel oral y gástrico

Se ha demostrado que la aplicación tópica (en forma de pasta) de hojas de tulsi, así como su consumo oral mediante extracto, reduce la incidencia de papilomas y carcinomas de células escamosas en animales. Gracias a un estudio realizado con hámsteres, cuyo objetivo era determinar los efectos quimiopreventivos del tulsi contra la carcinogénesis de la bolsa bucal inducida por 7,12-dimetilbenz [a] antraceno (DMBA), se comprobó que el tulsi contribuía a minimizar la aparición del cáncer.

Asimismo, dicho estudio concluyó que esta planta medicinal era capaz de generar un aumento en la tasa de supervivencia de los hámsteres pertenecientes a los grupos experimentales. ¿En qué se traduce esto? Pues, los animales tratados con tulsi desarrollaron menos carcinomas y papilomas y, por ello, vivían más que los roedores sin tratamiento.

Por otro lado, un estudio realizado con ratones demostró que la incorporación de tulsi en la dieta previno la carcinogénesis del estómago inducida por benzo(a)pireno en estos animales. El tulsi era administrado 2 semanas antes del inicio y durante la exposición al carcinógeno (durante 8 semanas); tras lo cual se observó una diferencia en la incidencia del cáncer, de un 77% en el grupo control a un 29% en el grupo con tulsi.

Además, el tulsi también es capaz de inducir selectivamente la apoptosis en carcinomas gástricos causados por MNNG (N-metil-N′-nitro-N-nitrosoguanidina), sin afectar el tejido normal del estómago en ratas (estudio). Esta hierba tradicional afecta moléculas críticas relacionadas con la proliferación celular, angiogénesis, invasión y apoptosis. ¿Cómo lo hace? El tulsi disminuye los niveles del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), citoqueratina (CK) y antígeno nuclear de proliferación celular (PCNA); involucrados respectivamente en la angiogénesis, la infiltración y la proliferación celular. Asimismo, incrementa proteínas proapoptóticas como Bax, el citocromo C y la caspasa-3.

Prevención en carcinogénesis de hígado y piel

tratamiento con hojas de tulsi, previa a la exposición de DMBA, provocaba una reducción significativa de los niveles de aductos de ADN-DMBA. Estos resultados sugieren que el extracto de hojas de tulsi bloquea o suprime eventos bioquímicos asociados con el proceso de carcinogénesis de origen químico al inhibir la activación metabólica de un procarcinógeno. Es decir, impide la conversión de un carcinógeno secundario en un carcinógeno primario.

Igualmente, los resultados obtenidos en dichos estudios permiten inferir que los efectos protectores demostrados por el tulsi fueron obtenidos con concentraciones no tóxicas y que el tulsi en sí mismo no afecta la viabilidad celular incluso en altas concentraciones (100 μg/mL).

Por otro lado, de manera similar a los resultados obtenidos con el cáncer de estómago, el consumo oral de hojas de tulsi dos semanas antes y durante la administración del carcinógeno (3′-metil-4-dimetilaminoazobenceno) tuvo un efecto protector significativo, reduciendo la incidencia de adenocarcinomas hepáticos a un 25%, en comparación con el 85% presentado en el grupo control (estudio).

Con relación a la piel, el tulsi ha demostrado efectos quimiopreventivos significativos frente a la carcinogénesis química inducida por DMBA, MCA (3-metilcolantreno) y AFB1 (aflatoxina B1) en roedores (estudio, estudio, estudio). La aplicación tópica de tulsi contribuye a reducir la incidencia, así como el promedio de tumores desarrollados y el número acumulado de papilomas en fases previas, intermedias y posteriores al inicio del proceso de carcinogénesis y la formación de papilomas al comparar con los grupos control.

Asimismo, el tulsi incrementa el contenido de glutatión (GSH) en piel, el cual suele estar reducido en procesos cancerígenos. De igual forma, aumenta los valores de enzimas antioxidantes como la catalasa, superóxido dismutasa (SOD) y la glutatión-S-transferasa (GST); mientras disminuye los niveles de productos finales de peroxidación lipídica; tal como lo demuestran los análisis realizados a nivel hepático en los roedores.

Finalmente, también se ha demostrado que esta hierba milenaria disminuye la expresión de la γ-glutamil transpeptidasa (GGT) cutánea, un marcador tardío de la progresión tumoral; así como glutatión-S-transferasa-P (GST-P), enzima elevada en tumores hepáticos inducidos químicamente.

Todos estos resultados ponen de manifiesto el potencial que tiene el tulsi en la modulación de las enzimas de detoxificación de fase I y II, así como un efecto antigenotóxico. Todas estas, acciones de gran importancia en la reducción de la carcinogénesis química. Igualmente, demuestran la acción antioxidante que posee esta planta medicinal al restaurar los valores de GSH libre, ejerciendo una acción antiproliferativa y regulando la función inmunomoduladora; al mismo tiempo que reduce los niveles de peróxidos lipídicos.

Actividad antineoplásica del tulsi

Las propiedades citotóxicas del tulsi y su influencia en la inducción de la apoptosis, han sido estudiadas de manera in vitro en células de fibrosarcoma humano y células A549 de cáncer de pulmón de células no pequeñas humano (CPCNP) (estudio, estudio).

Los efectos citotóxicos del tulsi en dichas células es dependiente de la concentración (a mayor concentración, se incrementa su efecto citotóxico). Asimismo, esta planta causa estrés oxidativo en este tipo de células al aumentar los niveles de productos resultantes de la peroxidación lipídica y reducir los valores de GSH libre. En consecuencia, el tulsi contribuye a reducir el volumen tumoral e incrementa la expectativa de vida; como hemos mencionado previamente.

Aunado a esto, otros estudios realizados han demostrado que el extracto de tulsi disminuye la expresión de la proteína antiapoptótica Bcl-2 de forma dosis dependiente, sin afectar los niveles de la proteína proapoptítica Bax en las células A549. Además, incrementa la cantidad de citocromo C en el citosol.  

Por ende, el tulsi induce la apoptosis en este tipo de células por vía intrínseca o mitocondrial, ya que el citocromo C forma entonces un complejo con el factor activador de proteasa (Apaf-1), lo que conduce eventualmente a la activación de la caspasa-3 y, posteriormente, a la fragmentación del ADN y la apoptosis celular (estudio, estudio).

Adicionalmente, componentes específicos del tulsi, como el eugenol y la luteonina, han demostrado tener propiedades anticancerígenas relacionadas con la estimulación de la apoptosis celular, la inhibición de la proliferación, angiogénesis y metástasis. En consecuencia, el uso combinado de estos fitoquímicos mediante el consumo de tulsi puede afectar el crecimiento tumoral.

Acción antiangiogénica y antitumorigénica de la albahaca sagrada

El extracto de Tulsi reduce de manera significativa el número de vasos sanguíneos y la expresión de ciclooxigenasa COX-2 en el ensayo de tapón de matrigel (ensayo in vivo para medir la angiogénesis) con células MDA-MB-231 (linaje celular utilizado para el estudio experimental in vitro del cáncer de mama hormono-independiente) (estudio). Esto sugiere que el extracto de hojas de tulsi posee una acción antitumorigénica y antiangiogénica en modelos de cáncer de mama.

Efectos radioprotectores

Estimaciones recientes sugieren que cada año, casi el 60% de todos los pacientes con cáncer reciben radioterapia, ya sea sola o junto con cirugía, quimioterapia u otras formas de terapia contra el cáncer. Si bien es beneficiosa para la remisión del tumor, la radioterapia también causa efectos adversos graves debido a la toxicidad que genera en el tejido tisular normal.

Por ello, lo ideal es poder contar con compuestos químicos que sean capaces de aumentar selectivamente los efectos de la radiación en las células tumorales (sensibilizadores a la radiación) o proteger selectivamente las células normales de los efectos nocivos de la radiación (radioprotectores). Varios estudios han demostrado que el tulsi y los flavonoides presentes en esta planta poseen efectos radioprotectores a concentraciones no tóxicas.

Protección contra la mortalidad y enfermedades inducidas por la radiación

La administración de extracto de tulsi por vía oral e intraperitoneal ha demostrado ser efectivo para aumentar la supervivencia de ratones. De acuerdo con los estudios realizados, se observaron mejores resultados al fragmentar la dosis en días previos a la radiación, en contraposición a la administración de una sola dosis concentrada. Asimismo, la administración intraperitoneal resultó más eficaz que la toma oral del extracto.

 

Por otro lado, la supervivencia animal transcurridos 30 días de la irradiación letal de todo el cuerpo fue un indicativo de la recuperación y regeneración de las células progenitoras tanto gastrointestinales como hematopoyéticas (en la médula ósea). Ya que estos tejidos son susceptibles de daños inducidos por radiación debido a su radiosensibilidad, el tulsi podría ser considerado como una herramienta de gran interés para su protección.

Protección contra la muerte de células madre y daños cromosómicos inducidos por la radiación

El extracto acuoso de tulsi protege contra aberraciones cromosómicas derivadas de dosis subletales de radiación en las células de médula ósea de ratones. De igual forma, el tratamiento preventivo con albahaca morada protege contra roturas de doble cadena en el ADN, una de las mayores amenazas para la viabilidad celular (estudio).

Aunado a esto, la evidencia científica también refiere que la administración de extracto de tulsi previa a la exposición a dosis subletales de irradiación gamma produce una supervivencia significativamente mayor (y mejor) de células madre de la médula ósea; que la obtenida usando el radioprotector clínicamente aprobado WR-2721 (estudio). Por ende, estos resultados sugieren que el extracto de tulsi podría ser mejor radioprotector que compuestos sintéticos en términos de toxicidad y capacidad protectora.

Mejora de la radioprotección de la médula ósea y reducción de la toxicidad tardía de WR-2721

Como mencionamos previamente, tanto el tulsi como WR-2721 actúan como agentes radioprotectores. Sin embargo, cuando se administran de manera conjunta, la capacidad protectora es casi el doble que cuando se usa WR-2721 individualmente. Adicionalmente, el empleo de esta planta medicinal reduce la toxicidad tardía observada a altas dosis de WR-2721 (estudio); por lo que la acción sinérgica de ambos potencia la eliminación de radicales libres y aumenta la protección celular.

Prevención de la peroxidación lipídica inducida por radiación y restauración del glutatión y la actividad de las enzimas antioxidantes

Al contrario de lo observado al estudiar la supervivencia post radiación en roedores, existe una mayor reducción de los peróxidos lipídicos cuando se administra una sola dosis de extracto de tulsi, en vez de una dosis fraccionada (estudio).

Sin embargo, indiferentemente a la forma de dosificación, el tulsi es capaz de proteger las membranas lipídicas contra el daño oxidativo inducido por la radiación. El mecanismo por el cual esto es posible incluye un aumento en los niveles de GSH libre, GST, SOD y otras enzimas antioxidantes, por encima de los valores normales iniciales.

Conclusión

En definitiva, existe una considerable evidencia científica proveniente de estudios preclínicos recientes que sugieren el gran potencial del tulsi como herramienta en la prevención y el tratamiento oncológico, especialmente en la mejora de los efectos tóxicos ocasionados por la radiación ionizante en concentraciones no tóxicas.

A pesar de que la mayoría de los estudios realizados al respecto han sido in vitro e in vivo, así como estudios experimentales con animales, es imposible ignorar los hallazgos encontrados relacionados con los efectos del tulsi en las distintas fases del proceso de carcinogénesis. De igual forma, estos estudios han permitido comprender el mecanismo de acción responsable de la quimioprevención y radioprotección ejercida por esta planta ayurvédica.  

Finalmente, debido a su abundancia, bajo costo y seguridad en el consumo, el tulsi sigue siendo una especia con un enorme potencial e innumerables posibilidades dentro del ámbito de la investigación clínica. E, innegablemente, esta hierba milenaria podría desarrollarse como un agente quimiopreventivo y radioprotector no tóxico y seguro

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