En la década de 1960, los científicos descubrieron que un extracto de la corteza del árbol de tejo del Pacífico (Taxus brevifolia) podía ser usado para combatir el cáncer y desarrollaron Taxan™, un fármaco de referencia para estimar la actividad de nuevas sustancias destinadas al tratamiento del cáncer de pecho y ovarios.

Agentes derivados de plantas y su uso contra el cáncer de pecho

Taxus brevifolia

La mayoría de las drogas terapéuticas para el cáncer se producen a partir de plantas, en particular flores, hongos y/o líquenes.

El artículo “Anti-breast Cancer Agents Derived from Plants” (“Agentes anti cáncer de seno derivados de plantas”, Levitsky, D.O. & Dembitsky, V.M. Nat. Prod. Bioprospect. 2015. 5:1. https://doi.org/10.1007/s13659-014-0048-9), publicado por la prestigiosa revista Nature, señala que ante el surgimiento de la terapia anticancerígena moderna, la comunidad médica mundial está divida en dos campos opuestos: uno que afirma la absoluta necesidad de utilizar compuestos químicos aislados o sintetizados para desarrollar tratamientos efectivos, y otro que defiende las terapias alternativas contra el cáncer, en especial aquellas basadas en fuentes naturales.

El estudio de Levitsky y Dembitsky analiza las potencias de varios extractos vegetales y compara la eficiencia anti proliferante de los extractos crudos con las acciones de sus ingredientes purificados. Uno de los casos es la enredadera amazónica Suma (Pfaffia paniculata), también conocida como ginseng de Brasil y “para tudo” (“para todo”), usada en la medicina tradicional como tónico y energizante. Se determinó que el extracto de la corteza o raíz de Suma posee actividad citotóxica. La P. paniculata contiene, en especial, ácido pfaffico y saponinas pfaffosides A–G.

Las propiedades toxicológicas de las saponinas presentes en varias plantas comestibles son ampliamente reconocidas. Se supone que estos componentes glucósidos tensioactivos pudieran ser, en parte, responsables de la bien documentada acción anticancerígena de la raíz de Suma.

Se descubrió que una mezcla de compuestos obtenidos tras la evaporación del extracto butanólico de la raíz de Suma es citotóxico contra las células MCF-7 (línea celular de cáncer de mama), comenzando desde una concentración de 0.4 mg/ml.

En algunos estudios prospectivos, se determinó que la porción de plantas potencialmente útiles es extraordinariamente alta. De una muestra de 32 plantas recolectadas en las selvas tropicales de Malasia, 13 extractos crudos de 11 especies de plantas contienen acción anti proliferante contra dos líneas celulares de cáncer de seno, incluyendo la MCF-7. La misma acción se encuentra en la Vernonia amigdalina, una planta montañosa comestible de África, y en la Withania somnifera (ginseng de la India). También se han comprobado las propiedades de frutas, verduras y vegetales de todo el mundo, así como los efectos positivos de dietas específicas, como la Mediterránea, y el consumo de té y vino.

En su estudio, Levitsky y Dembitsky concluyen en que es entendible el rechazo de los seguidores de la medicina herbal tradicional a los tratamientos convencionales contra el cáncer, debido a, simplemente, el hecho de que cada planta y zumo que se pudiera consumir es seguro. Sin embargo, los enfoques tradicionales y modernos para la prevención y el tratamiento del cáncer pueden coexistir y complementarse. De hecho, numerosas pruebas sobre la supervivencia y proliferación de células cancerígenas revelan fuertes efectos aditivos o sinérgicos de la combinación de fármacos anticancerígenos / extractos de plantas que pudieran disminuir la toxicidad inespecífica de medicamentos anti cáncer.