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Síndrome del intestino irritable

¿En el momento más inoportuno te entran retortijones y has de buscar un baño con urgencia? ¿Te sientes permanentemente hinchado, con cólicos abdominales frecuentes y alternando períodos de estreñimiento con períodos de diarrea que empeoran cuando una situación estresante te acecha? ¿Has ido al médico, te han hecho mil pruebas, y lo único que te han dicho al final es que “no te preocupes, que no tienes nada grave”?

Con todos estos síntomas, lo más probable es que tengas un intestino irritable, una patología que no pone en peligro tu vida, pero de lo más molesta, porque acaba afectando tu vida personal, social y laboral.

Por la naturaleza de sus síntomas, muchas personas sufren esta condición en secreto. Y a pesar de que está diagnosticada como incurable, con unos buenos hábitos de vida puede controlarse con eficacia.

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Serpens Research Team

Serpens Research Team

El equipo Serpens esta compuesto de una diversidad de profesionales de la Salud (nutricionistas, biólogos, investigadores…) interesados en proveer y divulgar informaciones científicas.

Todos sus protocolos

Mañana: 2 cápsulas de Supra Human en ayunas al levantarse y esperar 20 minutos para desayunar.

Tarde: 2 cápsulas de Feu Vegetal 30 minutos antes de comer.

Noche: 2 cápsulas de Sang Vert 30 minutos antes de cenar.

x1 bote Supra Human
90 cápsulas de 395mg, Polvo puro de Ptychopetalum olacoides (Muirapuama), cápsula vegetal E464.
Sin conservantes.

x1 Protection de la Foret
90 cápsulas de 495mg Extracto seco de Malphigia Glabra* (polvo de frutos de Acerola*, maltodextrina*),
cápsula vegetal E464. Sin conservantes.
*Ingrediente resultado de la agricultura ecológica

x1 Sang Vert
90 cápsulas de 495mg, Extraco seco de Euterpe Oleracea (maltodextrina*, polvo de frutos de Açai)*, cápsula vegetal E464. Sin conservantes.
*Ingrediente resultado de la agricultura ecológica.

No sobrepasar la dosis recomendada. No administrar en caso de embarazo o lactancia. Si toma medicación o tiene algún problema de salud, consulte con su médico. No usar como sustituto de la dieta. Mantener fuera del alcance de los niños. Conservar en lugar fresco y seco.

– Hacer una dieta pobre en grasa y rica en proteínas (carne blanca ecológica, pescados y moluscos, tofu y tempeh, legumbres).

– Aumentar la ingesta de fibra soluble: frutas como manzana, pera, caqui, membrillo, papaya, dátiles…, tienen pectinas y mucílagos muy favorables.

– Evitar gluten (especialmente trigo común, cebada y centeno). La avena, la espelta y el khamut, a pesar de tener gluten, suelen ser bien tolerados.

– Evitar la lactosa (leche de vaca y oveja, y derivados). El queso de cabra suele ser bien tolerado. Se pueden tomar bebidas vegetales de arroz, de quinoa…

– Las harinas de maíz ecológico, de garbanzo o lentejas deben ser introducidas. No contienen gluten, son suavizantes de la mucosa y las de legumbres son ricas en proteínas y fibra soluble, y no producen gases.

– Evitar las bebidas con gas y los alimentos flatulentos como: col, coliflor, habas, garbanzos enteros, lentejas, coles de Bruselas, cebollas, puerros, guisantes…

– Evitar los alimentos que desencadenen o empeoren los síntomas.  Los que con más frecuencia le perjudican son: especias y picantes, tónica, sopas de sobre, cacao, bollería, pasteles, helados…

– Evitar café, té y chocolate, pues son estimulantes y empeoran la tolerancia al estrés. El alcohol, el tabaco y los edulcorantes artificiales también empeoran la sintomatología del intestino irritable.

– Aumentar la ingesta de agua (de 1.5 a 2 litros diarios), tanto para evitar el estreñimiento, como para hidratarse en caso de diarreas.

– Comer despacio y procurar masticar bien.

– Evitar comida copiosas, son preferibles comidas más frecuentes y menos abundantes (5 ó 6 al día).

– Procurar mantener un horario fijo de comidas, e intentar evacuar siempre a la misma hora y sin prisas, preferiblemente después del desayuno.

– Evitar el uso de laxantes del tipo sen, frángula, cáscara sagrada, ruibarbo, etc.

Un estudio reciente demuestra que los pacientes con intestino irritable que se ejercitan moderadamente durante 30 minutos al día / 5 días a la semana, tienen una mejora notable en su sintomatología.

* Los ejercicios más efectivos para afrontar el síndrome de colon irritable son:

1. Ejercicios de Respiración: Se recomienda hacer respiraciones profundas desde el abdomen, estirado en el suelo, hasta lograr que entre el máximo en tus pulmones. Respirar de esta manera propicia un aumento de la cantidad de oxígeno que respiras lo cual te ayudará a liberar la tensión en la zona del vientre.

2. Ejercicios Cardiovasculares: Se ha demostrado que los ejercicios aeróbicos tales como nadar, caminar, hacer running, montar en bicicleta, subir y bajar escaleras, son altamente efectivos para disminuir los síntomas causados por el colon irritable.

3. Tai Chi: El tai chi es un ejercicio “cuerpo-mente” caracterizado por respiraciones profundas, movimientos lentos, y estado meditativo. Las personas que frecuentemente practican tai chi tienen un mejor funcionamiento de su sistema digestivo a la vez que afrontan mejor el estrés.

4. Meditación: Los ejercicios de meditación son importantes en la solución de los problemas de colon irritable porque a través de ella se reducen los niveles de tensión corporal y se logra un completo control de la respiración fluidamente, sin tensiones. Empezar con 10 minutos, en una habitación adecuada para ello, mirando fijamente la llama de una vela o un mandala.

5. Yoga: Todos los ejercicios de yoga ayudan a mejorar el intestino irritable por su potencial desestresante, meditativo y de control de la respiración.

El dolor abdominal se puede aliviar aplicando calor local suave, ideal después del ejercicio físico o en momentos de relax en casa, antes de acostarse.

Intestino y cerebro comparten algunas terminaciones nerviosas y neurotransmisores. Esta colección de células nerviosas y biomoléculas son en parte responsable de controlar los sentimientos emocionales, lo que podría explicar el porqué estas emociones se pueden asociar con el funcionamiento del intestino.

Los sentimientos emocionales incluyen el miedo, la ansiedad, el estrés, la angustia, la aprehensión y la duda. Las sensaciones físicas pueden incluir la tensión muscular, sudoración, palpitaciones, falta de aire, cefaleas, o síntomas abdominales, dependiendo del individuo. Para algunos, su “blanco corporal” es el intestino. Esto podría ser hereditario en parte, el Síndrome
de Intestino Irritable en ocasiones es familiar.

Se ha evidenciado que el intestino irritable es más frecuente en las personas olvidadas emocionalmente o abusados durante la infancia y en las menos capaces de expresar sus emociones. Saber perdonar esa desatención o abusos, y trabajar la expresión de sentimientos es un primer paso para controlar el intestino irritable. Las dificultades diarias así como los problemas prolongados (un trabajo difícil, una relación tensa) pueden provocar un intestino irritable.

Sin embargo, también es cierto que los síntomas que esto produce como diarrea, urgencia para evacuar, incontinencia o dolor, son igualmente estresantes. Esto crea una situación de círculo vicioso en donde es imposible separar la causa del efecto.

Vivir con Intestino Irritable no es fácil. Las evacuaciones impredecibles, dolorosas o frecuentes, y las heces liquidas, apestosas o estreñidas pueden entorpecer la vida diaria, inducir un estigma y crear una situación vergonzosa. La pérdida de la dignidad, del control, la imagen corporal distorsionada son problemas a los que se tienen que enfrentar. Estos pueden interferir con el trabajo y los eventos sociales de formas tanto sutiles como obvias, incluyendo actividades de ocio y relaciones sexuales.

En la mayoría de los pacientes con intestino irritable, el temor a la enfermedad y sus consecuencias les crea una vulnerabilidad que puede llevarlos a buscar seguridad en visitas repetitivas al médico y a pedir varias pruebas y medicinas. El celo terapéutico o de
investigación de algunos médicos puede llevar a las personas por un camino de consultas por diversos médicos, la dependencia a ciertos medicamentos, la invalidez y el rol de enfermedad. Los síntomas de intestino irritable pueden contribuir a esto ya que son en muchas ocasiones crónicos e intermitentes, y su causa es incierta. Por razones obvias, es importante acudir a un medico que entiende tu condición y al que le tengas confianza.

* Consejos para manejar emocionalmente la enfermedad:

 Aprender a reconocer las emociones y respuestas corporales ante el estrés.

 Escribe un diario por uno o dos meses que te ayude a identificar las situaciones queprovocan tu respuesta ante el estrés. Apuntar alimentos, ejercicios, medicación y estado de salud general, para que así ayude a relacionar si de forma repetida y sistemática se asocia alguno de ellos a tus síntomas.

 En lo posible, tratar de evitar aquellas situaciones y personas que provocan estrés.

 Aprender nuevas técnicas de cómo manejar y disminuir la vulnerabilidad ante las situaciones estresantes. Esto podría involucrar un entrenamiento reafirmante para manejar con mayor eficacia a las personas que intimidan, practicar hablar en público, etc. La mayoría de las librerías tienen libros de autoayuda para aprender a manejar estas situaciones.

 Entrenarse para reducir las respuestas del intestino a través de la relajación, los ejercicios respiratorios o las técnicas de meditación.

 Unirse a un grupo de apoyo con los mismos problemas ayuda a socializarse compartiendo problemática y soluciones.

 Si existe una problemática emocional patológica de base (como depresión, pánico o ansiedad) acudir a terapia con un psicólogo o un psiquiatra, de preferencia uno que sepa acerca del Síndrome de Intestino Irritable.

 El Intestino Irritable puede crear fatiga, cansancio y, a la vez, problemas de sueño. Intentar tener un horario rutinario y suficiente de sueño ininterrumpido, o los síntomas empeorarán.

 Trasladar al entorno más inmediato la idea de que no es una enfermedad grave, pero sí molesta e incluso en ocasiones incapacitante y sobre todo de que no se trata de un “capricho” o una forma de “llamar la atención.

 Permitirse un momento del día relajado para la defecación, siempre a la misma hora.

 Una fórmula personalizada de Flores de Bach puede hacer un gran trabajo de fondo en el ámbito psicológico-emocional, así como tratar la desadaptación al estrés con acupuntura.

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