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Protocolos

Antiaging

Médicos especialistas en antiaging defienden que nuestro cuerpo está programado para vivir de 120 a 150 años, y que es el estilo de vida en la mayor parte (la oxidación de las células por los radicales libres) el que hace menguar la esperanza de vida.

No obstante, si te preguntaran si quieres vivir 150 años a cualquier precio, o 90 años con el cuerpo, la claridad mental y el espíritu de un joven de 40, ¿qué elegirías?

El programa antiaging de Serpens se focaliza en mantener la juventud de las células, para permitirnos vivir hasta cualquier edad con la mejor forma y el mejor aspecto posible.

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Serpens Research Team

Serpens Research Team

El equipo Serpens esta compuesto de una diversidad de profesionales de la Salud (nutricionistas, biólogos, investigadores…) interesados en proveer y divulgar informaciones científicas.

Todos sus protocolos

Mañana: 2 cápsulas de Force de la Nature al despertarse, 20-30 minutos antes de desayunar.

Tarde: 2 cápsulas de Protection de la Foret, con la comida.

Noche: 2 cápsulas de Sang Vert, 20 minutos antes de cenar.

x1 Force de la Nature
90 cápsulas de 395mg Cápsulas de polvo puro de Pfaffia Paniculata (Ginseng Brasileño), cápsula vegetal E464.
Sin conservantes

x1 Protection de la Forêt
90 cápsulas de 495mg Extracto seco de Malphigia Glabra* (polvo de frutos de Acerola*, maltodextrina*), cápsula vegetal E464.
Sin conservantes.
*Ingrediente resultado de la agricultura ecológica

x1 bote de Sang Vert
90 cápsulas de 495mg, Extraco seco de Euterpe Oleracea (maltodextrina*, polvo de frutos de Açai)*, cápsula vegetal E464.
Sin conservantes.
*Ingrediente resultado de la agricultura ecológica.

  • No sobrepasar la dosis recomendada.
  • No administrar en caso de embarazo o lactancia.
  • Si toma medicación o tiene algún problema de salud, consulte con su médico.
  • No usar como sustituto de la dieta.
  • Mantener fuera del alcance de los niños.
  • Conservar en lugar fresco y seco.

Ser consciente de que una alimentación deficitaria en nutrientes esenciales pero llena de calorías “vacías”, y rica en alimentos altamente procesados, favorecen los procesos oxidativos y la aparición de radicales libres, cosa que lleva a un envejecimiento prematuro de nuestras células.

Encontrar un menú apetecible y de calidad, que no se configure de restricciones. La única restricción debe ser la cantidad. Lo ideal es comer poco muchas veces. Comer poca cantidad seis veces al día baja el colesterol y reduce el riesgo de infarto entre un 10 y un 20 por ciento. Un truco: usar platos pequeños. Otro: masticar bien. No obstante, es importante no pasar hambre, sólo restringir las calorías.

Reglas básicas para elaborar este menú:

*Comer productos de temporada, *ecológicos, *cocinados en utensilios que no tengan materiales nocivos para la salud, a bajas temperaturas y con largos tiempos de cocción.

· Vaciar la cesta de la compra de alimentos precocinados: (tortillas, canelones…), caldos, gazpachos y zumos en tetrabrik, y bollería industrial. Llenarla con productos frescos básicos: verduras, frutas, legumbres…
El capricho de un dulce comprado en una buena panadería artesana, puede permitirse esporádicamente.

· Volver a comer como lo hacían nuestras abuelas. Ellas no tomaban gazpacho en invierno ni, sobre todo, no lo tomaban de tetrabrik. En enero no puede haber melocotones, es un despropósito; esta fruta viene del otro extremo del mundo y pierde gran parte de sus propiedades nutritivas en el viaje para llegar hasta aquí.

· Aprender recetas tradicionales, organizarse mejor para poder hacer la compra y preparar platos para toda la semana, que en algunos casos se pueden mantener congelados. La falta de tiempo no es el principal problema: la gente ha dejado de cocinar porque ahora se lo venden todo preparado y sólo hace falta calentarlo unos segundos en el microondas.

· Llevar una dieta equilibrada en ácidos grasos omega 3 (aceite de linaza, pescado azul de pequeño tamaño), omega 6 (aceite de girasol, semillas de sésamo y tahín, aceite de onagra y borraja) y omega 9 (aceite de oliva). Los aceites sólo deben ser de primera
presión en frío.

· Para retrasar la flaccidez cutánea, la degeneración del cartílago y un sistema inmune hipoactivo: ingerir proteína tres veces al día (aprox. 90g en cada ingesta, 50% de origen vegetal –legumbres, tofu, seitán, tempeh…- y 50% de origen animal –huevos, lácteos de cabra, pescado y moluscos, carne blanca ecológica).

· Asegurarse de comer menos de 300g de colesterol al día. El colesterol se encuentra tan sólo en los alimentos de origen animal.

· La dieta mediterránea clásica es un buen estándar a seguir. España, junto con Okinawa (Japón) y California, configuran la llamada “zona azul”: áreas que destacan por su longevidad. El tradicional desayuno compuesto por un buen pan artesano (a oder ser de trigo antiguo, tipo espelta o khamut) con tomate y un chorro de aceite de oliva extra virgen, con ajo picado y orégano, es una opción exquisita y saludable.

· El jamón ibérico curado tiene grasa oleica (como la del aceite de oliva) pero contiene una gran cantidad de fosfatos. Tomar con moderación. Por otra parte, el jamón ibérico cocido artesano sin fosfatos, es una buena opción.

· Más verdura y menos carne. Según los estudios, los vegetarianos viven más, sean veganos o incluyan pescado, leche o huevos en su dieta. Si se come carne, que sea ecológica y al corte (no procesada).

· Comprar fruta ecológica y, aun y así, lavarla concienzudamente. Se asocia el consumo excesivo de fruta con un riesgo más elevado de sufrir Parkinson, por la cantidad de pesticidas y herbicidas presentes en su piel.

· No abusar de sal ni azúcar. Tomamos nueve veces más sal de lo que nuestras células necesitan, y nos extralimitamos con el azúcar blanco. Nuestro cuerpo expulsa estos excesos en forma de diferentes patologías. Podemos sustituir la sal por aderezos compuestos de hierbas aromáticas y especias, y el azúcar blanco por panela.

· Consumir vino tinto de calidad con moderación: una copa al día las mujeres; dos, los hombres. El poder antioxidante del vino se debe al resveratrol, presente en la piel de la uva negra; el vino barato no suele contener apenas resveratrol.

· Cambiar el café por el té verde. El primero es un estimulante y acaba produciendo un agotamiento suprarrenal, y en cambio el segundo, es un potente antioxidante que regenera nuestro ADN.

· Hidratarse bien es fundamental para mantener la piel y las células jóvenes. Asegurarse de tomar 1,5 litros de agua, además de caldos, infusiones y zumos frescos.

· Es preferible establecer unos saludables y rutinarios hábitos que hacer dietas (del tipo hiperproteicas, por ejemplo) para paliar los excesos. Estas dietas suponen un estrés metabólico, y todo estrés causa radicales libres y envejecimiento prematuro.

· Tener presente que la obesidad es el gran enemigo de la longevidad, ya que comporta problemas paralelos: colesterol y triglicéridos elevados, hipertensión, diabetes tipo 2, etc. Es importante, pues, vigilar el índice de masa corporal (fórmula: peso en kilos dividido por la altura al cuadrado en metros. Cuando el resultado es mayor que 25, indica sobrepeso. Medir también el índice cintura/cadera (los estudios indican que una relación entre cintura y cadera superior a 1.0 en varones y a 0.9 en mujeres está
asociada a un aumento de accidentes vasculares).

· Incorporar la raw food a la dieta, como “programa revitalizador exprés”: es una cocina sana, que preserva todas las vitaminas, los minerales, las enzimas, la clorofila, etc., de los alimentos (que prácticamente quedan destruidos por la cocción). La raw food incluye muchas hoja verdes de diferentes variedades (350 g. al día), ya sea en forma de ensaladas o de smoothies. Un puñado de frutos y fruta seca (lo que nos quepa en una mano), germinados frescos (alfalfa, rábano…). Frutos salados como el pepino, el aguacate, el pimiento, etc., y una cucharada de semillas diaria. Todos estos alimentos deben ser de producción local y de temporada.

· Alimentos particularmente recomendables por su alta acción antioxidante:

  •  Brócoli: rico en antioxidantes, que repara los daños que provoca el oxígeno en el ADN.
  •  Nueces (3 al día bastan).
  • Manzanas, albaricoques, alcachofas, ajos, cebollas, plátanos, zanahorias, lentejas, judías verdes, mangos, aguacates, calabazas, espinacas, higos, boniatos, chocolate negro, yogur…
  • Dar preferencia a uvas moradas y ciruelas. Los alimentos púrpura son ricos en polifenoles y antocianinas, que mantienen las arterias limpias y protegen de las enfermedades degenerativas.

· Superfoods en polvo indicados para retrasar el envejecimiento: el camu-camu, el açaí, la hierba de trigo, las bayas de Goji y el alga Chlorella. Se puede combinar una cucharada de un par de ellos con un zumo fresco recién hecho o una leche vegetal.

· Smoothie antiaging: jengibre + granada / uva roja / ciruelas moradas (en verano/otoño) o mandarinas / cerezas / fresas (en invierno/primavera) + plátano muy maduro + una cucharadita de chlorella + agua o hielo + hojas de apio, de zanahoria y erejil + 1 cucharada de aceite de germen de trigo + 1 cucharada de lecitina de soja + 1 puñado de arándanos frescos.

· Caminar cada día, como mínimo, una hora ininterrumpida y tan rápido como sea posible –mirar que el ritmo permita hablar con normalidad. Si la condición física lo permite, es preferible hacer running durante cuarenta minutos, cinco días por semana, ya que hay estudios que muestran que aumenta la esperanza de vida en cinco o seis años. Ir poco a poco. Al principio, alternar caminar y correr suavemente.

· Practicar 10 minutos diarios de ejercicios de estiramientos combinados con ejercicios de respiración, como los del chi-qung, el tai-chi o el yoga.

· Subir escaleras. La gente sedentaria que quiere mejorar su condición cardiaca y quemar grasas puede empezar por prescindir del o caminar unos 5000 pasos más de los que acostumbra cada día (con la ayuda de un podómetro).

· A la pata coja. Estar sobre una sola pierna mientras se viste por la mañana obliga a su cuerpo a mantener el equilibrio y tonifica la región pélvica, la espalda y el abdomen. Reduce el riesgo de caídas y fracturas de cadera en el futuro.

· Tres días a la semana, dedicar 30 minutos a practicar ejercicios de potencia muscular (por ejemplo, una tabla de ejercicios con balón medicinal:

· Disfrutar de la actividad física elegida. No se trata de sacrificarse. Si lo que hace no le gusta o le exige demasiado, abandonará. Por eso, a veces, hacerlo acompañado de amigos o al aire libre es más apetecible.

· Hacer la actividad física escuchando el cuerpo y su ritmo. Cuando se hace ejercicio, se producen microrroturas fibrilares. Son beneficiosas porque hacen que el músculo vaya cogiendo volumen. Pero hay que dejarlas cicatrizar. Y para ello se necesita descanso.

· Estar sentado menos de tres horas al día alarga la vida un par de años. Si su trabajo no se lo permite, ponga una alarma y dé una vuelta o haga unos estiramientos cada hora.

Cualquier actividad, por pequeña que sea, libera una proteína llamada BDNF que contribuye a la supervivencia de las neuronas.

· Dormir las horas suficientes. Lo mínimo que se debe dormir para que haya fases REM reparadoras son seis horas. Se considera que 8h son las ideales para permitir la completa regeneración de los distintos sistemas. Más de nueve horas, no obstante, eleva un 30 por ciento el riesgo de muerte prematura. Irse a la cama más temprano, además, reduce la presión arterial en seis semanas.

· Camas separadas. Si su pareja se mueve mucho cuando duerme, existe un 50 por ciento de posibilidades de que interrumpa su sueño. Mejor, camas separadas. Si le molestan sus ronquidos, habitaciones separadas.

· Ser consciente que la genética tiene un 30% de importancia en cómo envejecemos, y que el 70% restante depende de nuestros hábitos. Desechar, pues, los hábitos nocivos o perjudiciales: tabaquismo, alcoholismo, alimentación inadecuada, etc., y tener rutinas saludables.

· Evitar los pensamientos de baja calidad: pensamientos negativos o debilitadores (sobre los defectos de los demás, sobre el fracaso, la falta de autoestima, la ira, la frustración, la vanidad, la arrogancia o la pereza) y pensamientos inútiles o innecesarios (preocupaciones y miedos, imaginación irreal o fantasear los hechos, pensar repetidamente sobre una tarea específica que en realidad necesita poca preparación).

· Decir la verdad. Mentir aumenta el estrés, causa taquicardias, ralentiza la digestión y predispone a dolores de cabeza, garganta y articulaciones.

· Sonreír. Alarga la vida hasta siete años. La gente feliz mantiene, además, bajos los niveles de cortisol (la hormona del estrés), disminuyendo el riesgo de infarto. Reír a carcajadas, además, mantiene en forma el sistema inmunitario y estimula la producción de linfocitos T, células que combaten el cáncer. Reírse hasta que duela la barriga, involucrando los músculos abdominales, baja la tensión arterial.

· Quejarse menos. Los optimistas viven doce años más que los pesimistas.

· Pasar página. Los que viven más suelen ser menos neuróticos que el resto. Gestionan bien las frustraciones.

· Aprender a perdonar. No perdonar significa vivir con asuntos dolorosos inconclusos estresantes.

· Ser ordenado y perseverante. Hay estudios que demuestran que la gente metódica vive más.

· Salir de la zona de confort. Eso potencia el estrés bueno (llamado 'eustrés'). Con el envejecimiento se necesita estimulación externa para estimular las neuronas.

· Hacer ejercicios mentales: sudokus, sopas de letras, crucigramas, etc.

· Olvidarse de lo que ya no importa. Llenar el cerebro de información superflua puede ser tan malo como no ejercitarlo. Los neurólogos advierten que muchos problemas de memoria no están causados por el deterioro de las neuronas, sino por las dificultades del cerebro para bloquear el exceso de datos.

· Encontrar tiempo para programar un menú semanal adecuado, cocinarlo y guardarlo si hace falta congelado.

· Echar mano de la música. Unirse a un coro reduce el estrés, la depresión y las enfermedades coronarias. Cantar, en cualquier momento y situación, es antidepresivo y rejuvenecedor.

· Guardar unos minutos al día para meditar. Veinte minutos diarios en silencio, meditando o dejando la mente en blanco, sin móvil, reduce la ansiedad.

· Cuidar las plantas o el jardín. La jardinería combina ejercicio cardiovascular moderado con flexibilidad, resistencia y actividad muscular… Una hora en el jardín equivale a un paseo de siete kilómetros.

· Adoptar un perro, si es amante de los animales. Lo obligará a pasear, lo que se traduce en un incremento de siete años en la esperanza de vida. Tener un perro mejora la frecuencia cardiaca, baja el estrés y levanta el ánimo.

· No jubilarse mientras se pueda. Si su trabajo le da satisfacciones, vivirá más.

· Tener un objetivo o propósito de vida. En Okinawa (Japón), una de las comunidades más longevas, las personas tienen una palabra, ikigai, para designar la razón para levantarse de la cama cada mañana. Además, ellos no arrinconan a sus mayores, al
contrario, los veneran: los escuchan y les piden consejo, cosa que les infunde el sentimiento de “ser necesarios”.

· Creer en algo. Existen más de mil estudios que han encontrado un vínculo entre fe y longevidad. Que la vida tenga un sentido ayuda a gestionar el estrés y los problemas emocionales, es bueno para el corazón e incluso para la digestión.

· Mantener las relaciones positivas (y construir nuevas) y desechar las negativas, disfuncionales o vampíricas. Se ha evidenciado además que, en general, los casados viven más que los solteros, por las rutinas tranquilas que se adquieren y la estabilidad afectiva y sexual.

· Padres y madres. El riesgo de morir prematuramente (por cáncer, cardio-patías o accidentes) de las personas sin hijos es el doble en relación con los que son padres, debido a que estos son conscientes de su necesidad para el desarrollo del hijo.

· Mantener los buenos amigos. La gente que tiene al menos seis amigos a los que ve con frecuencia es más feliz. Sus niveles de dopamina y oxitocina son más altos, lo que frena el envejecimiento neuronal. Cotillear con ellos, veinte minutos diarios, aumenta los niveles de progesterona, una hormona que reduce la ansiedad. También es interesante señalar que si las amistades tienen sobrepeso, las posibilidades de que uno gane kilos aumentan un 171%.

· Tener sexo saludable. Un par de orgasmos semanales mejoran el ritmo cardiaco, alivian el estrés y añaden un par de años a la esperanza de vida.

· Evitar en lo posible la exposición a contaminantes ambientales, radiaciones y productos tóxicos (pesticidas, plaguicidas, productos de limpieza para la casa, etc.). Aprovechar, a su vez, el buen clima y el sol del país, haciendo escapadas de fin de semana, actividades al aire libre, etc.

· Tener cuidado de los dientes. Se ha evidenciado la relación entre dientes limpios y corazón sano, pues las bacterias que anidan en la boca son responsables de inflamaciones que, a la larga, pueden producir daños vasculares, diabetes y alzheimer.

· Respirar por una pajita. Aprenda a respirar “desde la barriga”. Ejercítese inhalando y soltando el aire lentamente, a través de una pajita. Su ritmo cardiaco se ralentizará.

· Ver menos tele. Cada hora que se acumula estáticamente delante del televisor le resta 22 minutos a su de vida.

· Prestar atención al sol: una exposición desmesurada causará un envejecimiento prematuro de la piel; una exposición deficiente reducirá las reservas de vitamina D, directamente relacionadas con la longevidad. 30 minutos de paseo al sol (moderado) sin protección pantalla total, son suficientes para mantener los niveles de vitamina D.

· Cuidar la piel. Hidratar con la crema o gel más apropiados para su tipo de piel. En caso de pieles maduras muy envejecidas, hacer una cura de noche con una mezcla (30 ml) de aceites vegetales de jojoba, onagra, rosa mosqueta y germen de trigo. Añadirle 4
gotas de aceite esencial de jara.